Un poco de historia

Historia

En la antigüedad, se incluyó en el Valle de Salcedo,formado por los que después fueron dos concejos: Güeñes y Zalla.

También se llamó Salcedo y a éste se le cita en la falsa escritura de los votos de San Millán “In salcedo..... omnes domos singular libras de cera”

Según D. Javier de Ibarra y Bergé, en sus libros sobre torresyescudos de vizcaya,que el valle de Salcedo fue escenario geográfico de la jurisdicción y Señorío de Salcedo, fundado a fines del siglo XII por el Conde D. Rubio Díaz de Asturias, hijo de D. Diego Ruiz o Rodríguez, Conde de Noroña y de su esposa doña Ximena, hija de Alfonso V, rey de León.

Aplicó don rubio al valle el nombre de salcedo, prosigue el Sr. Ibarra, por los muchos sauces que bordeaban el río llamado desde entonces Salcedón y más tarde Cadagua. Por haberse establecido en el lugar de Aranguti se conoció al conde como don Rubio de Aranguti y al pie de la colina que hoy ocupa el Palacio de las Brujas, de los Hurtado de Amézaga, mandó levantar la Torre de Salcedo de Aranguti, que perduró lo menos hasta 1848, en que se consigna su existencia por don Juan E. Delmas en su guía de Vizcaya y en las proximidades de la actual Torre de la Jara construyó un palacio.

Le sucedió su hija doña María de Salcedo, casada con D. Galindo de Ayala, Señor de Ayala.

Ayala y salcedo se mantendrían unidos durante el resto del siglo XII y la primera mitad del siglo XVII, bajo el dominio sucesivo de Sancho García “el cabezudo” y Hurtado Sanz. No serian ellos , sin embargo, los únicos “propietarios” eminentes del valle:otros personajes detentaban un poder de ámbito geográfico. Entre ellos estarian Martín Sancho de Santa Marina.

A principios del siglo XIII, según salazar, Hurtado Sanz de Salcedo, (sexto señor de Ayala), tuvo con una hija de aquel Martín Sánchez de Santa Marina dos hijos bastardos: Lope Sánchez , que recibiría Gordexola como herencia y Sancho Ortiz Marroquin, llamado así por haber pasado catorce años cautivo en Marruecos) .quien se quedaría con Zalla y Güeñes.

Una generación más tarde, el Marroquín repartía entre tres de sus cuatro hijos todas sus posesiones en salcedo, dando así origen a tres linajes; Marroquín de Montermoso, Salcedo de La Jara y Salcedo de Aranguren., cuyos intereses tardarían poco en encontrarse.

En el valle de Salcedo los enfrentamientos directos se iniciaron en una fecha relativamente tardía, a mediados del siglo XIV. Pero hacia bastante tiempo que las relaciones entre los diferentes linajes eran difíciles. Buena parte de sus diferencias parecen arrancar de la división que de su patrimonio hiciera Sancho Ortiz Marroquín.

Pese a la oposición de los Salcedo, los de Montermoso seguían teniendo el control efectivo de la comarca,sobre todo tras la muerte de Juan Sánchez. Como hicieran otros linajes vizcainos, los marroquines aumentaron las exigencias para con sus vasallos.En consecuencia algunos pequeños “clanes”, sintiéndose agraviados,llamaron en su ayuda a otras familias más o menos cercanas.

Quedaron así definidos dos bandos, que durante siglo y medio,lucharon sin descanso por el control de la comarca: zamudianos de Salcedo, salazares y muñatones por un lado y por otro, marroquines y gordojanos.

Según se lee en las Bienandanzas de Lope García de Salazar, durante las contiendas banderizas de 1360 entre marroquines y salazares, Juan López de Salazar se dirigió a Güeñes y cercó a los marroquines en su casa , haciéndoles prisioneros. Le pidieron que fuesen conducidos a presencia de D. Juan, a lo que prometió que cumpliría éste su deseo, y los llevó a la iglesia de Güeñes, donde mandó llamar a Juan , que era el clérigo encargado de aquella capilla. Ante esto, los prisioneros le hicieron saber que no era ante el clérigo,sino ante D. Juan, Sr. de Vizcaya, que habían de ser demandados.A esto contestó Juan López de Salazar que no habían especificado a que Juan habían pedido ser presentados y que por lo tanto les había traído para que se confesasen, pues su intención era hacer justicia. Hecho esto los “empozó” en el río de Güeñes.

Hacia 1400, los Salazar se enemistaron con los Salcedo y se asociaron a los marroquines.

El ambiente de violencia generalizado vivido en todo el Señorío, forzó a los señores de Vizcaya y alos reyes de Castilla a tomar cartas en el asunto. Era difícil imponer unas normas, cuando los encargados de hacerlas cumplir eran quienes las usaban en su propio beneficio.Elo hizo necesario , recurrir a personas foráneas. (el corregidor Gonzalo Moro).

La violencia empezó a remitir durante los últimos años del siglo XV. Se produjo un cambio en la coyuntura económica, aumentó la producción, creció la población...., desaparecieron las causas que habían provocado las luchas de bandos.

Se vieron en la necesidad de fijar sus normas de convivencia, lo que en el caso de Las Encartaciones se materializó en la redacción del Fuero Viejo y del Fuero Albedrío.

El cambio de centuria y la primera mitad del siglo XVI, sirvieron para fijar mediante pleitos con los municipios vecinos las fronteras.

Así, en enero de 1507, los concejos de Güeñes y Gordejuela se reunieron a fin de señalar su respectivo termino y límites, a fin de no confundir las jurisdicciones de sus justicias.

El 27 de febrero del mismo año, los representantes de estos concejos procedieron a la demarcación, colocando las señales de los límites ante Juan Ortiz de Ondazarros, escribano del concejo de Güeñes.Los alcaldes dieron su conformidad a este amojonamiento y acordaron la apertura de un camino desde la encrucijada de Basualdo a Berbiquez. En este acto se hallaron como testigos Iñigo de Zaballa,Pedro de la Puente y Juan Gallarreta vecinos de Salcedo y Gordejuela.

El despegue de la población del señorío desde mediados del siglo XV, ha de relacionarse con el importante papel adquirido por la producción del hierro y por la expansión de las áreas de cultivo. Güeñes además contó con otro motor que apuntaló su expansión demográfica: las obras de la iglesia de Santa María, proporcionando trabajo a un buen nª de obreros.
El 17 de abril de 1624, la Junta general del señorío de vizcaya, ante la posibilidad de un ataque de naves holandesas, decidió fortificar los puertos y costas y nombrar capitanes en todas las villas y anteiglesias de Vizcaya. Fue nombrado capitán de Güeñes D. Juan Hurtado de Salcedo

En setiembre de 1642, D. Jacinto Hurtado de Tavisón, alcalde perpetuo del concejo de Güeñes, pidió a la incorporación completa de Güeñes en el señorío.

La junta encargó su redacción a los consultores D. Francisco de Echebarri y D. Juan de Zalvidea.

En 1704 el concejo de Güeñes contaba con 202 hogueras, según se desprende de un fogueramiento efectuado en toda Vizcaya en este año. Este fogueramiento fue decretado por la Junta General del señorío con fecha 28 de junio, a fin de poder hacer los repartimientos de los gastos generales del señorio. En vista de que Güeñes y otras localidades de Las Encartaciones, no hacían efectivos 15.000 reales , la Junta decidió el 2 de julio de 1738 que las repúblicas deudoras carecieran de voto en las inmediatas elecciones del señorío, pero si satisfacían la cantidad en el plazo de dos meses gozarían de voto duplicado en las elecciones de 1740.
A partir del brote epidémico de 1766, Güeñes sufrió una larga serie de malas cosechas, fuertes exigencias fiscales, guerras y enfermedades que frenaban el crecimiento .Esta situación obligó al regimiento a suprimir los impuestos directos entre 1772 y 1775 y a repartir tierras concejiles entre los vecinos, a fin de que estos pudiesen aumentar sus recursos.

En la Junta de Merindades del 13 de agosto de 1799 se había determinado la incorporación total de Las Encartaciones al Señorío y se habían aprobado las condiciones de tal unión. A tal fin el 25 de mayo de 1800 se reunió en la Casa Consistorial del concejo de Güeñes las autoridades de la localidad.En dicha reunión se dio cuenta de los pasos llevados a cabo. El 2 de febrero se había nombrado una comisión que se encargaría de conferenciar con las autoridades del señorio.El 17 de febrero se había enviado una instancia, junto con el Valle de Trucios, en la que se pedía al señorío que nombrase una comisión. El 14 de julio de 1800, las Juntas Generales de Guernica aprobaron definitivamente la incorporación de Güeñes al Señorío.
En 1808 se iniciaba la Guerra de la Independencia.Desde el principio de las hostilidades un destacamento galo se instaló su cuartel en Sodupe, causando un gran trastorno: la guerra absorbía un elevado porcentaje de la producción agropecuaria local en forma de “raciones” para la tropa.
Otro periodo conflictivo fue el Trienio Liberal (1820-1823): otro acuertalamiento en sodupe,reprodujo la situación de diez años atrás.

El 23 de abril de 1872, comenzó la Guerra Carlista. Una partida de 800 hombres, mandados por Cuevillas, ataca a 23 guardias civiles en una casa de Güeñes, teniendo éstos que rendirse.

En torno al año 1880, la burguesía vizcaina inició una nueva etapa en el proceso industrializador del Señorío lanzándose a la creación de grandes empresas. Se inició pues, la creación de los ferrocarriles industriales, tres de los cuales afectarían muy directamente a Güeñes: el ferrocarril Hullero de La Robla-Valmaseda, el ferrocarril Bilbao-Santander y sobre todo el ferrocarril del Cadagua. Los dos últimos habían sido proyectados para comunicar las minas de la cuenca del Cadagua y de la zona de Peña Cabarga con los altos Hornos y los cargaderos; gracias a ellos la explotación de las minas de Zaramillo y Saratxo se hizo rentable.